Comprar un barco a motor de ocasión no es como comprar un coche; en tal caso, es como comprar un coche, si no se sabe nada de coches. Está claro que sigue existiendo el amor a primera vista, pero unas fotos de internet no son suficientes para comprar un objeto inanimado con el cual llegaremos a hablar. Comprar un barco de ocasión es mucho más que comprar una veloz línea de carena, un solárium soberbio o potente motorización… ha de ser una decisión meditada, incluso consensuada con la familia a fin de lograr el mayor rendimiento de la inversión.

Barco a motor Riva

Después de algunos años de uso, no todos los barcos se mantienen tan impecables. Antes de comprar un barco de segunda mano hay que conocerlo a fondo.



Antes que nada, lo más razonable tanto por seguridad, como para aprender es consultar con un profesional; sin diván de por medio, pero con esa característica de quien sabe escuchar e interpretar a un cliente. Hay muchísimos clientes que acaban teniendo una relación de amistad durante años con quien los asiste en la compra de una embarcación, nueva o de ocasión, y eso se debe a que la correcta elección de la embarcación es la clave de la futura relación.

 

1. Lo primero que deberíamos tener claro es para qué queremos utilizar el barco. No es lo mismo un barco para hacer esquí acuático, que uno de pesca de altura, ni un barco para navegar de puerto en puerto, que uno con autonomía para varios días, si bien existen varias opciones de modelos polivalentes que, según esloras y presupuestos es un mundo. Por lo que el saber cual será nuestro plan es la primera clave para elegir el barco apropiado.

2. Según la autonomía que exijan nuestros planes hemos de considerar la autonomía del combustible, es decir, el tamaño del depósito y el consumo de los motores. La cantidad de agua potable o la posibilidad de una potabilizadora y el suministro de energía a bordo: generador, baterías, consumo eléctrico general y fondeado, luces de led para economizar, neveras, microondas, etc.

3. “No hay segunda oportunidad para una primera buena impresión” decía un amigo. Cuando contactamos con un vendedor y vamos a ver el barco, no es lo mismo encontrarnos con un barco cubierto por una impecable lona que protege barnices que encandilan que, ser recibidos por los despojos de un huracán. Una de las primeras claves es el mantenimiento del barco. Un barco que luce bien tiene muchas más posibilidades de estar estructuralmente bien. Recordemos esas primeras impresiones a la hora de tomar una decisión.

4. No son cuatro palabras hablar de la estructura del barco, pero durante la inspección hemos de prestar mucha atención a pequeñas claves que pueden ser grandes signos. En exterior, el gelcoat es un material muy resistente, si lo vemos dañado, agrietado o pintado recientemente es un motivo para investigar. Sobre cubierta siempre hay estructuras, como el arco targa, u otras que por vibración o golpe de ola puede agrietarse y provocar una pequeña vía de agua. En el interior, hemos de levantar los pisos y revisar sentina, que no haya agua salada, aceite. La grilla es la clave de la rigidez del conjunto del barco, no debe haber grietas, deslaminaciones.

5. En el interior, también tienen muchas cosas para decirnos los mamparos si es posible ver su unión con el casco. Lo mismo las diferentes estructuras de armarios, puertas. Las maderas nos darán la clave de cómo ha sido cuidado el barco, si están hinchadas y con presencia de sal no es un buen signo y hemos de averiguar la gravedad del porqué.

6. La motorización de todo barco exige revisiones periódicas, un propietario ordenado las llevará apuntadas en la bitácora del barco. Pero, fundamentalmente, un patrón consciente mantendrá la limpieza y el orden en la sala de máquinas, los filtros de combustible es otro punto clave que nos habla del mantenimiento del barco, como así también el resto de equipos: bombas de achique, generador, desalinizadora, aire acondicionado, hidráulica.

instalación eléctrica barco

El estado de la instalación eléctrica dice mucho en favor de la buena
conservación de un barco. Foto: Jordi Maseras.



7. La instalación eléctrica es un punto en el que debemos tener mucho cuidado. La relación de amperios y consumo nos dará una pauta de la autonomía eléctrica. El banco de baterías ha de estar ordenado y limpio, sin sulfato en los bornes y conexiones y con un cableado bien protegido. Con el tiempo y la salinidad los cables suelen endurecerse y quebrarse o romper la funda protectora ocasionando una pérdida de energía y si el barco es de acero o aluminio puede originar una peligrosa corrosión galvánica.

8. La electrónica puede ser un punto de negociación interesante para ambas partes. Si el barco está bien equipado el propietario exigirá una compensación y si no lo está el comprador intentará rebajar el precio final. Hay barcos excesivamente equipados en los que se instaló equipo nuevo y no se ha quitado el anterior, como si tener más lucecitas, relojitos y numeritos nos diera más seguridad cuando lo único que logramos es aumentar el consumo, con el añadido de cableados sin destino, y no me refiero, claro está, a los equipos por duplicado. Pensemos en los equipos electrónicos que de verdad nos pueden ser utiles y lo demás le podemos proponer al propietario que se lo quede y nos rebaje el precio.

9. Si nuestro deseo de navegación pasa por largas jornadas de pesca al curricán hay varios puntos que hemos de tener en cuenta. En principio que la velocidad mínima del barco esté dentro de los parámetros de velocidad del curricán. Hay muchos barcos con potente motorización que su velocidad de ralentí es superior a los 7 nudos. Y otro punto muy importante son los flaps. Durante el “combate” muchas veces es necesario navegar en reversa con mucha potencia y los flaps adosados a la popa suelen sufrir y romperse. Lo mismo si no tenemos indicador de posición en el en el puesto de mando, si navegamos en reversa con un flap abajo tenemos muchos números de romperlo.

10. También creo que es imprescindible hacer una prueba de navegación. El barco fondeado puede lucir muy bien pero al salir a navegar podremos comprobar las vibraciones. Cada elemento móvil, que se abre y se cierra puede darnos importantes datos. Una puerta que no abre y cierra igual en puerto que navegando es signo de un movimiento.

Evidentemente si vamos a buscar un barco impecable, es posible que pase el tiempo y no hagamos más que navegar en barcos que no compraremos. Hemos de tener en cuenta una simple ecuación de cuánto nos vamos a gastar en comprar el barco y cuánto dinero invertiremos para poner el equipo o las reparaciones necesarias para que el barco esté a nuestro gusto. Pero es fundamental salir a navegar y sentir el barco, degustar una navegación, saborearla casi con los ojos cerrados y no olvidarnos que un barco es un objeto inanimado con el que llegaremos a hablar y darle las gracias.

 

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