La prueba de navegación es el momento clave  y debelador del estado de un barco, no solo porque es donde se evidencian aun más los problemas estructurales; además, el comportamiento del barco ha de satisfacernos. Tanto en barcos de vela como de motor, la prueba de navegación es el momento en el que futuro armador y barco se presentan formalmente con vistas a una larga relación.

Prueba de navegación - en el puerto

Atención a los detalles: La prueba de navegación empieza justo cuando subimos a bordo y solo termina cuando volvemos a puerto.


Sin prisas


No, no hay que precipitarse, ni aceptar prisas para probar el barco. La prueba del barco ha de durar el tiempo que creamos necesario para chequear los diferentes elementos en su normal funcionamiento. Puede resultar muy útil hacer una lista de comprobación en la que podemos incluir temas que hayamos visto en una visita anterior y veamos que es necesario revisarlos en momento de esfuerzo.

También hemos de estar muy atentos a cómo se comporta el barco, su capacidad de maniobra, su reacción, la sensibilidad del timón y la forma de llevarlo de acuerdo a nuestra forma de navegar. Tanto si es un barco de vela o de motor, su carácter y nuestra personalidad han de consensuar. Si somos capaces de evaluar correctamente el estado en que se encuentra y la inversión posterior a la compra, ahorraremos; sin duda, en disgustos. Lo que equivale a disfrutar más.

 

Barco a vela: Particularidades


La prueba de navegación comienza en el mismo momento en el que soltamos los cabos y salimos de la amarra. Por lo general será el propietario quien haga esta maniobra, pero si nos sentimos capacitados y seguros es preferible tomar el mando -si nos lo permiten, claro- y ver como se comporta maniobrando en puerto, a motor. En estas acciones tienen mucho que ver la configuración de la hélice.

Prueba de navegación vela

Para que nos podamos concentrarnos lo más posible, es aconsejable no hacernos acompañar por más de una persona, de preferencia alguien que pueda ayudarnos a valorar el estado del barco.



A la hora de envergar el velamen siempre hay particularidades, que un grillete largo, que un estrobo, que el nudito de la mano de rizos, es imprescindible prestar atención.

Desde luego que será muy difícil probar todo el pañol de velas, pero hemos de intentarlo y en el caso de que sea un día ventoso quizá la costa nos ofrezca un sitio con un poco de reparo para izar el génova más grande, pero podemos probar el resto. Con poco viento no hay mayor inconveniente porque igualmente podemos izar un génova pequeño y ver que forma tiene. Lo ideal es poder controlar la profundidad de la vela. Cuando una vela está vieja tiene demasiada profundidad y se vuelve incontrolable, es imposible de aplanar y cuando el viento aumenta es muy ineficiente en ceñida y aumenta la escora, además de perder ángulo de orzada. Lo ideal es probar todas las velas, pero no siempre es posible en una sola navegación.

La mayor y el G1 suelen ser las velas más castigadas, con más horas de uso. Es muy importante revisar el estado de las costuras y la presencia de hongos u otro tipo de suciedad. Las velas de competición son un poco más difíciles de analizar, duran menos tiempo que las velas de Dacron de crucero y suelen delaminarse. Evidentemente dependerá de su conocimiento de la competición el poder evaluar correctamente su estado. De todas maneras vale aclarar que un equipo de alto nivel cambia sus velas cada temporada y cuenta con juegos de velas diferentes para regata y crucero.

Navegando en ceñida es un buen momento para recorrer la cubierta, controlar que no haya deformaciones ni grietas en los elementos que están en esfuerzo, escoteros, desvíos, etc. También es una buena oportunidad para mirar el mástil y la jarcia. Es posible que la jarcia merezca un artículo en particular para conocer sus secretos, pero como norma general, y muchas veces exigencia del seguro, requiere una revisión cada 5 años y un cambio total cada 10 años. Si la revisión la ha realizado una empresa competente se podrá exigir la correspondiente factura.

El instrumental de navegación también debe ser controlado, particularmente el piloto automático.

 

En el interior pasan cosas


Durante la navegación, preferiblemente en ceñida y en ambas amuras, es momento de ingresar al interior y controlar que movimientos hay, por ejemplo en la fogonadura del mástil, en el borde de las puertas, los cajones. Las puertas son un buen indicativo de movimientos estructurales, han de abrir y cerrar de la misma manera en puerto que navegando y si así no fuere, algo se ha movido. La zona de los cadenotes y de los arraigos de los stay ha de ser controlada minuciosamente pues son los puntos de transmisión de fuerzas y donde el material del casco y cubierta está más exigido.También es importante levantar los pisos, revisar la sentina y las tuercas de los espárragos que sostienen la quilla, han de estar secas y limpias.

Es importante apuntar lo que no nos conforma para poder evaluar si negociamos el precio considerando futuras reparaciones.

 

Barco a motor: acelerar a tope


La prueba de un barco de motor es relativamente más sencilla que la de un barco de vela y puede llevar menos tiempo, depende del tamaño del barco y de la cantidad y complejidad de sus accesorios: instrumental, bombas de achique, aire acondicionado, desaladora, generadores, estabilizadores, y un largo etc.

prueba de navegación

Durante la prueba de navegación debemos intentar situar el barco en varios ángulos en relación a las olas para hacernos una idea de su comportamiento en distintas condiciones de mar. Foto: Diego Yriarte.



Al igual que en un barco de vela la prueba comienza en puerto evaluando la capacidad de maniobra, la capacidad de ciaboga o la intervención de la hélice de proa.

Si las condiciones meteorológicas lo permiten, deberíamos entrar en la cámara de motores mientras éstos están en funcionamiento e iniciar una inspección. Se supone que ya hemos ingresado anteriormente para comprobar el estado de esta área, particularmente la limpieza, que es la clave fundamental para mantener todo controlado. Si los motores y la sentina están sucias es imposible detectar un fuga de aceite, agua o electricidad hasta que realmente se vuelve un problema grave. Lo mismo si hablamos de un pequeño motor fueraborda, la limpieza siempre es un gran aliado a bordo.

Un punto importante es el del consumo del motor y hemos de tenerlo en cuenta de acuerdo con nuestras intensiones de uso, es fundamental saber con qué autonomía contaremos. Vale recordar que la mayor cantidad de intervenciones de Salvamento Marítimo son por falta de combustible.

Si durante la prueba de navegación hay un poco de ola es buen momento para ver el comportamiento del barco y también ver que es lo que pasa en el interior. La puertas de las cabinas y el baño nos indicarán el estado de la estructura en general y hemos de prestarle mucha atención.

Pero lo más importante es ese momento en que nos sentamos en el puesto de mando y sentimos vibraciones, ruidos, y esas sensación única que nos ofrece un barco que se ajusta a nuestros deseos.

 

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