La pintura antifouling es una parte vital del rendimiento y salud de los barcos. Cuando se trata de elegir el antifouling correcto, sin embargo, la enorme cantidad de opciones disponibles en el mercado complica la tarea de comprar la que mejor se adapta a nuestras necesidades.

La suciedad acumulada en la obra viva del barco y alrededor de la línea de flotación puede ser de origen animal (caracolillo) o vegetal (limos y algas). La proliferación de estos organismos depende de la radiación solar, de la temperatura, de los nutrientes presentes en el agua y de su salinidad. Así que en distintos lugares y puertos se dan distintas condiciones que pueden propiciar incrustaciones más o menos intensas. Incluso el mismo casco puede desarrollar distintos tipos de incrustaciones en diferentes zonas.

Desde el limo más tenue, hasta los percebes y algas - cada uno de estos tipos de incrustación ralentizará nuestro barco.

Desde el limo más tenue, hasta los percebes y algas - cada uno de estos tipos de incrustación afecta el rendimiento de nuestro barco.



Todo esto es muy interesante pero para el patrón lo que importa es el efecto de las incrustaciones; un casco sucio significa un barco lento y también más consumo de combustible. Es una batalla que todos los navegantes vienen librando desde siempre pero hoy en día existen muchos productos en el mercado para ayudarnos a solucionar este problema.

 

Tipos de pintura antifouling


Las pinturas anti-incrustantes corrientes contienen activos biocidas solubles en el agua que son liberados lentamente para reducir el crecimiento de los microorganismos. Las patentes de este tipo están reguladas como pesticidas y la tendencia es para que la regulación sea cada vez más estricta ya que representan una amenaza al medio ambiente. Los puntos clave a valorar en estas patentes incluyen los efectos indeseados sobre otros organismos marinos, la acumulación en la cadena alimentaria y la seguridad durante la aplicación.

Cabe señalar que algunos países, incluso dentro de la UE, tienen su propia normativa, y el antifouling comprado en un país puede no ser compatible con la legislación de otro, especialmente en zonas protegidas. Por lo tanto es importante asegurarse que el producto que vamos a aplicar está permitido tanto en España cómo en otros países que queremos visitar.

Los antifoulings modernos son a base de cobre, su componente activo es el óxido de cobre (CuO2), de lejos el biocida más común. El óxido de cobre es más soluble en el agua que el cobre y es bastante efectivo contra las incrustaciones animales. Algunos productos tienen tiocianato de cobre (CuSCN), que permite obtener colores más brillantes, pero es menos eficaz contra el caracolillo si se usa solo.

Algunos productos utilizan biocidas orgánicos para prevenir el limo, algo que el óxido de cobre no hace tan bien. Cuando el limo se empieza a incrustar, hospeda otros organismos que pueden plagar el casco. Los fabricantes se esfuerzan por dar con la proporción exacta de biocidas orgánicos utilizados en sus formulas ya que esto puede tener mucha influencia su eficacia.

Patentes antifouling

¿Necesita un antifouling de matriz dura o uno autopulimentable? Todo depende de su programa de navegación.



Patentes de matriz dura


Las patentes de matriz dura utilizan biocidas que se liberan muy lentamente en el agua, así que van actuando gradualmente a medida que avanza la temporada. Al secar, la pintura que contiene las partículas de biocida forma una capa dura que se puede limpiar periodicamente durante la temporada lo que permite mantener el casco en perfecto estado.

Este tipo de antifouling es ideal para barcos de regata que permanezcan amarrados y para lanchas rápidas. En el caso de las lanchas rápidas, intentar ahorrar en el antifouling es casi siempre contraproducente: incluso una pequeña cantidad de incrustaciones tiene un efecto importante en la velocidad lo que significa un doble golpe ya que además de menos rendimiento tendremos que hacer frente a más gasto en combustible.

El principal inconveniente de este tipo de patente es que las capas de matriz dura se van acumulando y en algún momento habrá que eliminarlas para volver a empezar lo que representa un gasto de mantenimiento.

 

Patentes autopulimentables


Ese tipo de antifouling utiliza una pintura con un cierto grado de solubilidad en el agua, así que sus fragmentos microscópicos se van erosionando paulatinamente dejando expuesto el biocida activo. Una ventaja obvia es que no hay acumulación de capas ya que su espesor se va reduciendo con el tiempo y a la larga, tiende a ser más barato que los antifoulings duros. El inconveniente es que no se puede limpiar el casco. Las patentes autopulimentables son más adecuadas para barcos de crucero, a vela o a motor, y embarcaciones de desplazamiento.

 

Agua dulce


Si nuestro barco está amarrado en un local de agua dulce necesitará protección contra otro tipo de suciedad. A primera vista, esto puede suponer un dilema para los que suelen sacar el barco al mar y volver a su amarre en agua dulce. Sin embargo, la solución es sencilla: utilizar el producto adecuado a la zona en la que el barco pasa la mayor parte del tiempo. Si movemos el barco del mar a un rio, por ejemplo, se necesitaran varias semanas para que las especies de agua dulce empiecen a incrustarse y durante este tiempo las incrustaciones del medio salado que ya existieran tenderán a morir.

 

Barcos de metal y colas


El alto contenido en cobre del antifouling puede crear problemas en las superficies de metal bajo el agua, especialmente en los barcos de aluminio y en las colas, así que es importante elegir un producto adecuado para este tipo de aplicación y elegir una imprimación compatible.

 

Frecuencia de aplicación


La frecuencia de aplicación del antifouling depende de muchos factores: tipo de embarcación, programa de navegación, características del agua dónde va a estar, corrientes y periodo de tiempo que el barco se mantendrá a flote. Gran parte de los barcos de regata se mantienen en seco ya que es casi la única forma de asegurar un casco perfectamente limpio durante todo el año.

Muchas flotas de competición que se mantienen a flote planifican limpiezas cada dos semanas para garantizar que los cascos están completamente limpios, a pesar de utilizar las mejores patentes.

Aunque los barcos de crucero no necesiten tantos cuidados, esto nos da una medida de la magnitud del problema que presentan las incrustaciones. En este caso se suele aplicar dos capas de antifouling antes del inicio de la temporada. Esto suele ser protección suficiente hasta el otoño, aunque en las zonas más sucias o de aguas más cálidas podemos empezar a ver limo al cabo de pocas semanas de tener el barco a flote. Por lo contrario, en zonas con poca suciedad o más frías, una sola capa puede ser suficiente para un barco que navega por periodos más cortos, de tres o cuatro meses.

 

¿Una solución de largo plazo para el antifouling?


Existen productos de larga duración a base de resina epoxi mezclada con una gran cantidad de polvo ultrafino de cobre o con una aleación de cobre y níquel. Aunque es considerablemente más caro que los antifoulings convencionales, la protección puede durar 10 años o más, aunque debemos limpiar el casco periódicamente. Al limpiar vamos sacando a la superficie una nueva capa de cobre lo que garantiza su efectividad.

 

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