equilibrio de la hélice

El equilibrio de la hélice es uno de los puntos a revisar. Foto: Diego Yriarte.



 

Muchas veces admirada, a veces portentosa, afilada o simplemente de dos palas, la hélice es el símbolo de la navegación a motor. Puede ser la clave de la reducción del consumo de combustible, o por descuido, el inicio de un problema grave. La hélice es de importancia vital y no siempre recibe la atención que merece.

 

DARSE UNA VUELTA

Siempre que tengamos oportunidad hemos de darnos una vuelta por la hélice. Estamos de acuerdo que, junto con el tope del mástil en los veleros, son los sitios menos accesibles del barco, pero por los que deberíamos pasar a echar un vistazo para no tener que lamentar el no haberlo hecho. Al menos un par de veces al año sacamos el barco fuera del agua y es el momento ideal, pero cuando nos damos un chapuzón en pleno agosto, también deberíamos hacer el esfuerzo, tomando las precauciones pertinentes, claro. Evidentemente, no voy a recomendar salir a respirar; pero sí, avisar a quienes nos acompañen que nos acercaremos a la hélice y retirar las llaves… incluso llevárnosla. Bromas aparte, la hélice también merece y requiere un mantenimiento.

 

Para ser mas precisos hemos consultado con Carolina Mendoza Pons, de Barcelona Propellers, una empresa familiar con más de 60 años de experiencia en el cálculo, construcción y reparación de hélices.

Hélices muy desgastadas

El escaso mantenimiento puede producir un desgaste irrecuperable. Foto: Maria José Lemos.



 

DY: Coincidimos en que la prevención es fundamental para un correcto mantenimiento, pero ¿de qué hemos de proteger a nuestra hélice?

CMP: Lo primero que hemos de tener en cuenta es la electrolisis. El agua de mar es superconductora y afecta el material de la hélice.

La electrólisis es un proceso electroquímico que se produce cuando tenemos materiales metálicos diferentes sumergidos en un líquido conductor, exactamente nuestro caso un eje de acero y una hélice de bronce, sumergidos en un electrolito que es el agua de mar. Los ánodos de sacrificio son de un material menos noble que se consumirá, pero no tienen un tiempo determinado de vida, dependerá de la agresividad del medio en el que esté inmerso por lo que hemos de revisarlos para saber si el material se está consumiendo rápidamente.

hélice electrólisis y nueva

Detalle de una hélice afectada por electrólisis y la misma, nueva. Foto: Diego Yriarte.



 

DY: Puede que el problema no esté en un determinado amarre o puerto, o si el vecino de amarra es un barco de hierro, puede que el problema se inicie en la propia instalación eléctrica del barco, debido a una fuga de energía.

CMP: Lo correcto sería controlar cómo se va consumiendo el material. En principio se comienza a picar y luego se comienzan a formar cavidades, porque el material se está perdiendo, se está “sacrificando”. Cuando este material se acaba, la corrosión sigue con la hélice.

La hélice toma un tono rojizo y si tuviéramos que repararla, no podríamos porque el material ha cambiado su estructura y al calentarlo se deshace, es imposible de soldar. En este caso no aconsejamos la reparación porque no podríamos garantizarla.

Los golpes que puede recibir una hélice, al tocar un fondo, o enredar un cabo; aunque a simple vista no sea muy espectacular, es posible que las palas ya no estén a la misma altura, o se desequilibren. Esto está afectando al cojinete, la alineación del eje y al resto de la transmisión. Conviene, si vamos a hacer una varada, sacar el hélice y en tal caso el eje y comprobar tanto su equilibrio como la alineación. Por lo general solemos comprobar la perpendicularidad con respecto al plato, luego colocamos la hélice en el pasómetro para comprobar que la altura de las palas está igual, o el ajuste del cono con el eje. Hemos visto algún arbotante en el que el desgaste era totalmente desparejo. Las vibraciones que esto provoca puede que no se noten cuando navegamos a pocas vueltas, pero van desgastando igualmente y al superar un determinado número de vueltas las vibraciones son evidentes.

hélice fueraborda

Las hélices de los fuera de borda suelen recibir muy mal trato. Foto: Maria José Lemos.



 

DY: Evidentemente los caracolillos afectan al rendimiento de la hélice, ¿es efectivo el antifouling?

CMP: El antifouling es la pregunta del millón. Nosotros trabajamos actualmente con un producto que tiene buenas prestaciones en cuanto a que no se adhiere el caracolillo y tiene un buen rendimiento en las hélices, pero la aplicación de este producto ha de hacerse de forma correcta. Entonces hay aplicadores homologados, no se vende al público, éstos profesionales han hecho una capacitación para aplicarlo porque es fundamental hacerlo correctamente.

hélice rotura

Esta pequeña rotura se podría haber soldado si la electrólisis no hubiera atacado la hélice. Foto: Diego Yriarte.



 

DY: ¿Qué hemos de mirar cuando tengamos el barco fuera del agua?

CMP: Ya que el barco está fuera, si es un barco con línea de eje, sacar el eje para revisarlo. La prueba es muy simple, basta ponerlo en el comparador, hacerlo girar entre puntos y ya vemos si tiene un salto.

Es muy importante que el plato esté perfectamente perpendicular, que ajuste bien. Es posible rectificar la cara de proa, para hacer un ajuste perfecto.

Los cojinetes del arbotante es otro de los puntos importantes, o el mismo arbotante que podría haber recibido un golpe.

La bocina y el prensa-estopa puede que esté muy apretado, o ya nos hemos cansado de este tipo y preferimos cambiarlo por algún método más seco y con menos mantenimiento.

La hélice en particular es una pieza muy sensible y hemos de mirar que esté bien equilibrada y que las palas tengan la misma altura, porque es posible que las palas tengan la misma altura y la hélice no esté equilibrada, o viceversa, y esto produce vibraciones o baja el rendimiento.

Otra cosa que hemos de tener en cuenta es si la configuración de la hélice es la correcta para nuestro tipo de navegación. Por lo general, los barcos vienen configurados por una garantía de motor que tiene que llegar a un determinado nº de vueltas. Pero, luego de navegar un tiempo nuestro barco, notamos que el régimen de vueltas en navegación de crucero es inferior al de la garantía del motor. Por lo tanto, optimizar esta hélice a nuestro régimen de velocidad de crucero puede significar un importante ahorro de combustible o un nudo más de velocidad para la misma cantidad de vueltas. Por lo general las hélices pueden modificarse o, en tal caso se hacen modificaciones y prueba de mar, y de acuerdo a este resultado, se puede continuar con ésta hélice o hacer una nueva con la experiencia recabada sobre la actual. Esta claro que o buscamos afinar las capacidades de crucero o de velocidad punta, como todo en la vida, ambas cosas no se puede.

ánodo de sacrificio de tipo cónico

Los ánodos de sacrificio se entregarán a la electrólisis y hay que revisarlos periódicamente. Foto: Diego Yriarte.



 

Quienes utilicen el barco en navegaciones largas tendrán notables beneficios si atienden a sus hélices como corresponde. Mejorar sus prestaciones puede representar un importante ahorro de combustible, o un poco más de velocidad que puede significar llegar a puerto de día. En su conjunto, la transmisión depende de cada una de sus piezas y la durabilidad de las mismas dependen de un buen mantenimiento.

 

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