El invierno ha pasado, los días son más largos y apetece volver a navegar; pero ¿el barco está a punto? Después de meses sin navegar es necesaria una revisión exhaustiva para evitar pasarlo mal, cuando nos tenemos que divertir.

Proteja su inversión haciendo usted mismo algunos trabajos de manutención. Foto Rupert Holmes

Es el momento de hacer algunos trabajos de manutención - los más sencillos los puede hacer usted mismo. Foto Rupert Holmes



Tanto en barcos de vela como de motor, la revisión de inicio de temporada es fundamental. Es imprescindible que nos tomemos el tiempo necesario para evaluar el estado del barco, realizar reparaciones menores y considerar la intervención de un profesional de acuerdo con la gravedad del caso. Para acotar conceptos pondremos un margen de entre 20 y 40 pies de eslora, y tareas que podamos realizar a modo bricolaje.

POR DONDE EMPEZAR

Puestos a la labor, y antes de subir a bordo, es una buena idea revisar los cabos de amarre, las gazas, protecciones, nudos; aunque, es evidente que esta tarea hemos de hacerla en forma habitual. Una vez a bordo y retirada la lona lo ideal es comenzar por la limpieza abriendo escotillas, registros, portillos. Si no lo hemos hecho en el momento de hibernar el barco, o si hemos navegado durante el invierno, éste es un buen momento para quitar fuera la acumulación de objetos que ocupan los espacios de guardado y dejar solo lo necesario. Ventilar y limpiar lo mejor posible debería ser la regla nº 1 de una embarcación, por varios motivos, no solo el higiénico. El mantener este orden nos facilitará descubrir pérdidas, pequeñas vías de agua, el estado de la instalación eléctrica, y nos ayudará a recordar dónde guardamos cada elemento para actuar con presteza cuando sea necesario.

guardamancebos defensas

Verifique los guardamancebos. Si se han aflojado hay que tensarlos para que cumplan su función de seguridad.



Un paseo por cubierta nos permitirá una vista general, pero hemos de controlar con atención el estado de los candeleros, púlpito, balcón y guardamancebos, para asegurarnos que están firmes, sin óxido, sin fisuras y quizá sea necesario dar un ajuste a los terminales.

PEQUEÑAS VÍAS DE AGUA

Las pequeñas vías de agua, aun las de agua de lluvia, puede que no sean un problema en cantidad, pero sí, a la hora de encontrar el punto inicial. Puede ocurrir que un tornillo de un candelero no esté correctamente sellado y que sea la vía de entrada de agua, pero el “hilillo” de agua transcurre entre la cubierta y la contracubierta y no es evidente, por ejemplo, hasta llegar a la mesa de navegación, donde podría ser un gran inconveniente si alcanza a la parte eléctrica. Por lo tanto, es muy importante recorrer la cubierta controlando el estado de las piezas o elementos que deben estar sellados, y en qué estado se encuentra el sellador, goma, silicona o lo que corresponda. Cualquier elemento que atraviese el gel-coat de la cubierta es capaz de generar una vía de agua, ventanas, candeleros, instrumental, etc.

Por último, revisemos la sentina, su limpieza y ventilado, y el estado de las bombas de achique, su correcto funcionamiento y que no haya obstrucciones.

INSTALACIÓN ELÉCTRICA

La importancia de este apartado es evidente. No solo porque funcionen o no los elementos; sino, porque una mala conexión puede ocasionar caída de tensión o fuga de electricidad, en este caso, con el agravante de causar corrosión electrolítica.

Comúnmente se dice que: “Uno sabe la hora de zarpar, pero no la de volver a puerto” sobre todo si se navega a vela y este es motivo suficiente para revisar las luces de navegación, aunque acostumbremos navegar de día.

La revisión eléctrica la comenzaremos por la batería. Hemos de revisar la antigüedad, el estado de la carga y su capacidad de recuperación en cada una de las baterías de abordo. No estaría mal incluir en este apartado las linternas, GPS, reloj, etc.

Luego pasaremos a revisar los cableados partiendo de los bornes de cada una de las baterías. Las conexiones han de estar firmes y limpias. Si vemos un polvillo blanco, azul claro o verde es que se ha sulfatado y hay corrosión. En este caso es necesario desarmar el terminal y limpiarlo, en forma “casera” he visto quien utiliza vaselina para, una vez limpio y montado, aislar el conjunto de la humedad. Revisar los contactos de las lámpara teniendo en cuenta que las luminarias exteriores deben quedar perfectamente estancas. Cuando lleguemos a la caja de fusibles deberíamos considerar su estado y tener los repuestos necesarios de cada uno.

También deberíamos tomarnos el tiempo de revisar cada conexión del tablero eléctrico y su estado general, que no haya humedad, corrosión, e incluso ventilarlo.

Los enchufes del exterior son los más perjudicados. Deberíamos desarmarlos, pues es posible que tengan un buen aspecto pero estar deteriorados en su interior. Podemos utilizar un líquido limpia contactos para asegurarnos que cumplen efectivamente su función, el “falso contacto” combinado con la salinidad del medio es un punto crítico.

CONDUCTOS DE AGUA Y GAS

El sistema de agua para el lavadero de la cocina y la pileta del baño no suele traer demasiados inconvenientes, pero no está demás revisarlo. Evidentemente sí hemos de limpiar el depósito de agua, vaciarlo si es necesario, poner un poco de lejía agregar agua y volver a vaciar un poco desde cada grifo para asegurarnos que se limpien los conductos.

La limpieza del baño ayudará más a nuestra economía y a evitarnos un mal momento, que a nuestra higiene.

La limpieza del baño ayudará más a nuestra economía y a evitarnos un mal momento, que a nuestra higiene.



El sistema de conducto de gas ha de ser revisado periódicamente por razones obvias. Si no hay fugas, si no sentimos olor a gas, revisemos la parte flexible de los conductos. En este caso, la manguera de goma tiene caducidad y su fecha de vencimiento suele estar impresa en la misma. Si lo hubiera, revisemos el sistema cardánico considerando que la manguera no tenga rozamiento. También, deberíamos revisar las abrazaderas y ajustarlas si es necesario, o incluso retirarlas, cortar la parte en la que ha actuado la abrazadera y volver a conectar.

REVISIÓN DEL MOTOR

manutención de motor de barco

El motor y la sentina limpios facilitan encontrar pérdidas de fluidos.



Demás está aclarar la importancia de la revisión del motor; aunque no lo hagamos con nuestro propio coche, en el barco, es vital; además de poder ahorrarnos unos buenos dinerillos evitando males mayores.

En un motor limpio, hay muchas más posibilidades de localizar fugas de líquidos de inmediato. Las uniones de los tubos, el filtro de aceite, los manguitos, las juntas, etc. Cualquier unión de elementos por los que circula un líquido puede generar una pérdida y la vibración del motor hace que algunas piezas se aflojen o se fisuren. Los manguitos de goma se pueden resecar y agrietar, lo comprobaremos con solo apretarlos y ver si están muy rígidos o cuarteados. Siempre es mejor cambiarlos a tiempo que solucionar una fuga en navegación.

En el sistema de refrigeración, por donde circula el agua marina, es muy importante que no haya fugas pues el agua salada caliente es aun más corrosiva. La bomba de agua es un elemento fundamental del motor y el rodete que hay en su interior suele desgastarse y perder algún aspa con la consiguiente ineficiencia en el sistema. Es importante cambiarlo periódicamente y llevar un repuesto abordo.

En las embarcaciones de línea de eje es habitual la entrada de agua por el prensaestopas; si bien, cada vez se utilizan más los sistemas “secos” que prácticamente no tienen mantenimiento.

Las correas se desgastan no solo por el uso, el paso del tiempo y la agresividad del medio marino también las deterioran. Si están en buen estado es importante revisar que tienen la tensión correcta. Cuando una correa está floja suele producir un chirrido agudo cuando el motor trabaja a bajas revoluciones pero al acelerar deja de sonar. En este caso es evidente que es necesario un ajuste o un cambio.

Al medir el aceite no basta con ver si hay suficiente, también es necesario ver la calidad del mismo. Si tiene un aspecto más líquido de lo normal podría haber una fuga en la junta y el líquido refrigerante mezclarse con el aceite… esto puede ser muy grave! Para cambiar el filtro de aceite hemos de considerar las horas de uso recomendadas por el fabricante.

El líquido refrigerante debe cambiarse aproximadamente cada 2 años y periódicamente controlar el nivel.

Los filtros de agua y combustible es imprescindible que estén en buen estado. Si el barco ha invernado es importante limpiar el decantador para evitar agua e impurezas.

Por último, no está demás revisar el cableado del mando del motor, en los mando mecánicos es posible que sea necesaria una lubricación.

¿VELA O MOTOR?

Hasta el momento, las recomendaciones que hemos hecho son comunes tanto a barcos de vela, como de motor.

En los barcos de motor en particular, también deberíamos revisar el buen funcionamiento de los diferentes sensores, temperatura, presión de aceite y los detectores de gases. La ventilación de la cámara de motores es muy importante, por lo tanto, debemos revisarlas y si hay ventilación forzada (mediante extractores) probar que funciona correctamente.

De acuerdo al tipo de transmisión, debemos revisar la lubricación y engrase, el estado de la hélice y, muy importante, el estado de los ánodos de sacrificio. Si estos se han corroído en menor tiempo del habitual, no basta con cambiarlos, deberíamos revisar la instalación eléctrica pues es muy posible que algún contacto no esté bien.

Verificando el mástil

¿Cuánto hace que no da un paseo hasta el tope de mástil? Foto: Rupert Holmes



En los barcos de vela haremos una revisión general de la jarcia, fija y móvil. Comenzaremos por la jarcia fija revisando el estado del stay de proa y backstay. Es importante revisar la unión del cable con los tensores, la presencia de óxido es un mal síntoma y es preferible consultar con un profesional. Es aconsejable solicitar ayuda y hacer un paseo hasta el tope del mástil utilizando un arnés o guindola (para esta maniobra, siempre deberíamos utilizar dos drizas, por ejemplo, génova y spi.) durante el trayecto nos detendremos en las crucetas, los arraigos de los obenques bajos, la cajera del amantillo de tangón y finalmente todos los elementos del tope del mástil. Es recomendable llevar algún tipo de lubricante para las partes móviles y en el momento de bajar, lubricar la guía del la mayor.

Al revisar las drizas debemos tener en cuenta revisar las gazas de los grilletes y mosquetones y el tramo de driza que recibe mayor desgaste. Lo mismo en el tramo de driza en el que “muerde” el stopper.

costura de vela

Una costura en mal estado puede ser el inicio de una rifadura



 

Quizá sea este un buen momento para lavar las velas (hay empresas especializadas en ello) y si no es necesario, sí lo es el revisar los puños, las costuras, principalmente las de las bolsas de batten.

Aunque hayamos lavado el cabo de escota de la mayor en el invernaje, es recomendable lavarlo nuevamente para quitarle el salitre y podemos aprovechar la ocasión para lubricar las poleas.

 

Pues si, es posible que esta tarea nos ocupe el primer fin de semana de temporada y solo hemos hablado de temas generales, pero seguramente estaremos evitando problemas mayores en navegación, o tener que recurrir a un mecánico naval en plena temporada y no poder usar el barco durante semanas.

 

 

 

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