Competir entre barcos exige el despliegue de un equipo de personas que realizan un trabajo no siempre bien reconocido. El éxito de la labor del Comité de Regatas depende de interpretar correctamente un complicado reglamento,  los caprichos del viento… y de decenas de navegantes.

Comité de regatas - salida

A bordo del barco del Comité de Regatas: El momento de la salida es el más tenso para las tripulaciones y para el Comité. Foto: Diego Yriarte.



Para jugar el juego de las regatas hace falta más que un cronómetro o ver quién cruza primero la meta. Se necesita un equipo de personas en perfecta coordinación. Para poder contar como se vive una regata desde el Comité, pedí que me invitaran a una regata del 41º Campeonato Interclubes que se disputó en Barcelona a principios de febrero. Tete Sabaté y Magalí Colomer, primer y segundo oficial de Regata, respectivamente, aceptaron mi auto-invitación para embarcarme en una jornada de competición que mostró un amplio abanico de situaciones ejemplificadoras de un trabajo difícil pero gratificante.

La jornada; por cierto, poco rutinaria, comienza con la apertura de la Oficina de Regatas, a las 09:00 hs, donde los patrones acaban de entregar toda la documentación necesaria para validar la inscripción en la regata.

 

Reunión de equipo


En reunión con los balizadores, el Comité de Protestas y el resto del equipo se comenta la información meteorológica y se plantea la intención para el día, en este caso, hacer tres pruebas barlovento/sotavento; aunque, las previsiones no son buenas.

Llegado este punto es necesario trasladar la información a los participantes y se realiza la reunión de patrones. Aquí se comentan las particularidades del día. Se supone que los patrones ya han leído las instrucciones de regata por lo tanto se informa si ha habido algún cambio sobre lo establecido.

Mientras tanto, el bar bulle en saludos, abrazos y desayunos de una buena parte de las tripulaciones y los balizadores revisan el material que utilizaran: fondeos, cabos, balizas, banderas, bocina, etc.

Una hora y media después de abierta la Oficina de Regatas, el comité y su equipo sueltan amarras y ponen rumbo al campo de regatas… a ver que hay.

El día representa un desafío: cero viento y corriente. Con el barco del Comité de Regatas (CR) fondeado en el área de regatas se espera que aparezca una mínima brisa para comenzar a activar la maquinaria de los balizadores.

 

Comienza la acción


No voy a explayarme en formatos y colores de la banderas y señales fónicas; en tal caso, recomiendo consultar la Regla 26 del Reglamento de Regatas a Vela de  World Sailing – antes I.S.A.F.  – y, además, llevar una pegatina con las banderas del C.I.S. en lugar visible para la tripulación. Mi intención es relatar las vicisitudes del CR por hacer una regata “justa”.

Comité de regata - señales

Cada señal visual va acompañada de una señal fónica. Foto: Diego Yriarte.



Los oficiales de regata y balizadores cuentan con tres herramientas clave, el compás de marcación, anemómetro y un catavientos de mano, que consiste en un lápiz con un trozo de “preciada” cinta de casete y se comunican por VHF, cuando no han de usar sus propios móviles.

Apenas aparece una briza de viento las dos embarcaciones de balizadores se separan del CR poco más de una milla y comienza el diálogo comité-balizadores intercambiando información de intensidad y ángulo del viento. A medida que el viento aumenta, gira hacia la derecha con intensiones de instalarse un Garbí, el viento térmico del Sudoeste, habitual de la costa de Barcelona.

Comité de regatas - Magalí Colomer

Magalí Colomer controla la intensidad del viento. Foto: Diego Yriarte.



Mientras el viento aumenta, cuatro decenas de barcos comienzan a rondar el CR, pero la intensidad de viento mínimo para dar inicio a una regata es de 6 nudos.

Llega la hora oficial de la salida y aun no hay suficiente viento. Aquí comienza la comunicación entre barcos participantes y el CR que da los buenos días por VHF y también comienza la comunicación visual con las banderas del Código Internacional de Señales (C.I.S.) y a la hora indicada, se iza el “Gallardete de Inteligencia” que le indica a la flota que hay que esperar.  A medida que el viento comienza a “barrer” con cierta equidad el campo de regatas, el intercambio de información entre CR y balizadores toma un ritmo frenético. Uno de los balizadores se encarga de situar la línea de salida (perpendicular a la dirección del viento) y el otro, sitúa la boya de barlovento; aunque la posición no es definitiva pues el viento continúa girando hacia la derecha. Cuando el viento da signos de estabilidad y supera los seis nudos el recorrido se acaba de definir.

La flota ya ha marcado la posición de la línea de salida, se arría el Gallardete de Inteligencia y un minuto después comienza el procedimiento de salida; posiblemente la parte más estresante de una regata. El Primer Oficial se sitúa en el mástil y controla que nadie atraviese la línea de salida antes que acabe la cuenta atrás. Como la flota es numerosa se divide y se realizan dos salidas, una a continuación de la otra. Cualquiera podría decir que hasta que den las vueltas correspondientes y comienzan a llegar, el Comité solo ha de esperar, pero no es así, la tensión continúa. El balizador que ha hecho de visor en la salida se encarga de colocar las dos boyas que harán de puerta de sotavento, mientras la comunicación con barlovento continúa. El viento se mantiene de dirección inestable aunque ha aumentado. Si los oles de viento persisten y superan los 10 grados de diferencia con el rumbo original es necesario hacer un cambio de recorrido. La decisión no puede esperar porque los barcos más rápidos ya están en el tramo de popa.

Comité de regatas - balizadores

Los balizadores anuncian a la flota que se ha producido un cambio de recorrido.



Una vez tomada la decisión se coloca la nueva boya y en sotavento se avisa a la flota que el recorrido ha cambiado y se le muestra en una pizarra el nuevo rumbo a barlovento.

Todo ha salido bien y los barcos más rápidos comienzan a llegar, es tarde, pero se decide que habrá una segunda prueba. Hay algunas quejas, no se puede conformar a todos, pero es lo más justo.

 

¿Y si se acaba el viento?


El procedimiento de salida comienza otra vez, se realizan ambas salidas y el viento empieza a disminuir. Nuevamente hay que tomar decisiones en un período de tiempo muy corto y que han de afectar a la flota al completo. Como el viento desciende estrepitosamente se decide acortar el recorrido y dar la llegada en barlovento. Toda la flota completa el recorrido. Esta vez ha salido bien.

Comité de regatas - llegada

En condiciones normales el barco del Comité, también toma las llegadas. Foto: Diego Yriarte.



Como reflexión al haber vivido esta intensa jornada, creo que es lamentable que haya tan poca comunicación entre periodistas y comités de regata. Sería una muy buena medida que una vez acabada la regata un integrante del equipo se acerque a la oficina de prensa a comentar la jornada y ayudar a difundir con mayor precisión un juego que aun sabiendo navegar no siempre es fácil de explicar y una labor que muchos de los que regatean desconocen.

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