El 23 de Febrero Dídac Costa sumó su nombre a la historia de la navegación española. El catalán se convirtió en el segundo español en terminar la Vendée Globe, vuelta al mundo en solitario, sin escalas y sin asistencia, después de que lo hiciese José Luis Ugarte en el 1993 y que Bubi Sansó lo intentase en 2000 y 2013 y Unai Basurko en 2008. Lo hizo en 108 días, 19 horas, 50 minutos y 45 segundos, aunque su hazaña real fue llegar a Les Sables d’Olonne (Francia) y terminar la vuelta al mundo a bordo del One Planet, One Ocean, un IMOCA 60 que cumplía su cuarta vuelta al mundo y muy lejos de la alta tecnología que mostraban los últimos modelos IMOCA 60.

Didac Costa Vendee Globe 2016

Dídac Costa, bombero de profesión, ya es el segundo español en completar una de las aventuras más extremas que cualquier deportista puede imaginar, la Vendée Globe. Foto: Dídac Costa.



Armel Le Cleac’h a bordo del Banque Populaire, ganador de la Vendée Globe, conseguía que sus foils lo hiciesen volar y establecer un nuevo récord de 74 días 3 horas 35 minutos y 46 segundos.

La historia de Dídac Costa no se basa en ganar o hacer un récord de velocidad, sino en conseguir un sueño a base de perseverancia e incluso poniendo parte de sus ahorros en él. Es una historia de vivencias y emociones que empezó con su amigo Aleix Gelabert en la pasada Barcelona World Race y que continuó con la Vendée Globe 2017.

Eli Galvez: ¿Qué valoración general haces de esta aventura?

Dídac Costa: No solo por haber acabado, sino por el hecho de haber podido estar en la salida, la valoración es muy buena. He cumplido el objetivo, sin duda. El objetivo era terminar y competir, siempre teniendo en cuenta que es una regata en la que hay dificultades. Se ha cumplido y estoy muy contento.

E.G.: Cuéntanos como preparaste el proyecto One planet – One Ocean?

D.C.: Todo fue a marchas forzadas desde el principio. Nuestra idea era planificar el proyecto a un año y medio o dos vista, y eso no pudo ser porque no encontrábamos patrocinador. Al final reducimos la preparación a que el barco estuviese lo más preparado posible. Lo conseguimos a pesar de que tuvimos que poner parte de nuestros ahorros además de contar con la ayuda de gente que también colaboró en la parte económica. También tuvimos otros problemas, como que una semana antes de irnos a Les Sables d’Olonne nos cayó un rayo en el barco que fundió toda la electrónica. Esto hizo que el mes antes que estuvimos en Francia tuvieramos que estar pendientes de calibrar los equipos y llevarlos a reparar. Eso hizo que los días antes de salir no fuesen muy tranquilos.

Didac Costa salida VENDEE GLOBE 2016 - START

La salida de la Vendée Globe es siempre uno de los momentos más especiales para cualquier navegante solitario. Foto: Vincent Curutchet / DPPI / Vendée Globe



E.G.: Les Sables d’Olonne se vuelca con la Vendée Globe y sólo estar ahí en la salida ya es una experiencia, ¿cómo viviste esos momentos?

D.C.: Siempre había seguido la Vendée Globe pero nunca había ido a una salida en Les Sables d’Olonne. Fue impresionante. Hay miles de personas que se concentran en los pantalanes desde su apertura tres semanas antes para ver los barcos, y no solo los fines de semana, sino todos los días. A medida que se va acercando la salida hay más gente y se nota aún más la fuerza que tiene. Viví la salida con mucha expectación y algunos nervios. La semana antes de salir el ambiente es impresionante.

Después de nuestras dificultades iniciales, por fin pudimos salir con toda la ilusión, pero a las pocas horas de salir tuve una avería que hizo que se me inundase parte del barco, entre otras cosas el motor y las baterías. Se soltó un tubo y vi en seguida que tenía que volver a tierra. No tenía claro si podría arreglarlo o no, pero en seguida nos pusimos manos a la obra y vimos que en unos pocos días podría volver a salir. Después de tanto esfuerzo, ver que no podía continuar fue muy duro. Quizás fue el momento más duro de la regata. Es verdad que hubo momentos en que la regata se hizo muy larga y tuve más averías, pero nunca hasta ese punto de no poder continuar.

Durante la bajada por el Atlántico rompí algunas velas, aunque fueron las viejas. Muchas de ellas eran aprovechadas de la Barcelona World Race y a medida que las usaba se iban desgarrando. Las fui arreglando y administrando su uso para que me durasen el máximo tiempo posible.

Al ser una regata sin asistencia, a veces un pequeño problema en el que te hace falta una pieza que no tienes a bordo o un problema de electrónica te puede hacer abandonar. La rotura de velas hace que vayas más lento, pero puedes terminar.

E.G.: Tú que viviste una Barcelona World Race con Aleix Gelabert y una Vendée Globe en solitario, ¿qué diferencias hay a nivel humano y técnico el navegar solo o a dos?

D.C.: Afrontar una regata en solitario hace que todas las responsabilidades recaigan sobre ti. La parte de llevar el barco es dura en cuanto a hacer las maniobras, sobre todo hacerlo durante tanto tiempo. Cuando llevas dos meses navegando se nota el cansancio y el hecho de estar decidiendo la estrategia sin parar desgasta mucho. Las reparaciones también son más difíciles, como por ejemplo las velas; desenrollarlas uno solo es mucho más arduo. En temas de navegación, el hecho de navegar solo hace que seas más prudente.

A nivel personal y después de tantos días solo, se echa de menos el contacto con la gente, comer tranquilamente, poder descansar sin tener que estar pendiente de tener que despertarte. No puedes parar ni un momento para descansar, no puedes desconectar y siempre tienes algo en la cabeza, algo en que pensar del barco o de la estrategia.

A nivel de sensaciones, navegar en solitario es mucho más intenso, tanto en los momentos buenos como en los malos. Hay momentos en los que puedes llegar a sentirte muy solo y el hecho de no tener a nadie a tu lado puede llegar a ser duro, aunque los momentos buenos también se viven mucho más intensamente.

Didac Costa VENDEE GLOBE 2016

El One Planet, One Ocean (ex-Kingfisher) con Dídac Costa como patrón cumplía su cuarta circunnavegación al planeta. Foto: Jean-Marie Liot /DPPI / Vendée Globe



E.G.: Durante la Vendée Globe podemos decir que no has estado solo del todo, has tenido un compañero de viaje.

D.C.: El hecho de tener un competidor cerca es mucho mejor que navegar completamente solo. Te da un plus de motivación y competitividad. Estuve navegando con Sebastien Attanasio casi 50 días y esto hizo que todo fuese mucho más intenso y agotador pero competitivamente hablando fue mucho mejor.

E.G.: ¿Que sentiste al ver una vez más el Cabo de Hornos?

D.C.: Desde que salí de les Sables d’Olonne hasta el Cabo de Hornos no vi casi tierra y el Cabo de Hornos significó verla después de 70 días de navegación. Fue todo un impacto. Cuando lo rodeas parece que veas el final de tu aventura más cerca, es un momento donde en teoría dejas atrás lo más complejo de tu viaje. Aunque no te puedes confiar, ya que por delante te queda la subida del Atlántico, que puede ser también difícil y todavía tienes algo más de un mes para llegar a puerto. La sensación es que ya estás de vuelta a casa y que dejas atrás la zona más aislada del planeta.

La parte del Océano del Sur es la más espectacular para la navegación; tienes mucho viento y durante muchos días seguidos. Es verdad que es la parte más fría y más incómoda, pero también la más salvaje, y es donde estás más aislado. Después de dos vueltas al mundo me quedo con navegar en esas latitudes. Es muy emocionante, y además terminas en el Cabo de Hornos, que también es un momento muy mágico en una zona muy espectacular del planeta.

E.G.: ¿Cuándo viste que podías terminar la Vendée Globe?

D.C.: A medida que te vas progresando cada vez ves tu objetivo más cerca. Cuando rodeas el Cabo de Hornos lo ves cerca pero quizás cuando te acercas al Ecuador en la subida piensas que ya casi tienes tu objetivo, que te tiene que pasar algo muy grave para que no puedas acabar. Cuando te quedan entre 15-20 días para llegar, ya ves que la línea de llegada está más cerca.

Didac Costa VENDEE GLOBE 2017

La llegada a Les Sables d'Olonne después de casi 75 días de navegación, la confirmación de un sueño hecho realidad para Dídac Costa. Foto: Olivier Blanchet / DPPI / Vendee Globe



E.G.: Te pongo en un compromiso. ¿Con que te quedas, con la llegada a la Sables d’Olonne o con la llegada a Barcelona con toda tu gente?

D.C.: La llegada a Les Sables d’Olonne fue el momento más intenso de la regata y de todo el proyecto. Cuando cruzas te das cuenta de que has cumplido tu objetivo y que todo el esfuerzo que hay detrás se ha visto recompensado.

Ambas fueron sensaciones bastante parecidas. De todas formas, cuando llegué a Barcelona ya hacía casi un mes de haber terminado la regata. En Les Sables d’Olonne acababa de terminar la regata y llevaba 100 días sin ver gente. Son situaciones muy diferentes, pero ambos momentos son muy buenos y ver a la gente como se vuelca contigo, es impresionante.

Llegada Didac Costa a Barcelona - Base Oceanica FNOB

Barcelona se volcó con la llegada de Dídac Costa que volvía a la base de la FNOB, donde se forjó su gran sueño. Mireia Perelló / FNOB.



E.G.: Supongo que no te deben faltar ganas de volver a dar la vuelta al mundo sea a dos o en solitario, aunque hablando de la parte más cruda de los proyectos… ¿los patrocinadores siempre son una pieza clave para hacer que tus proyectos salgan adelante?

D.C.: Sí, la financiación es una parte muy importante en este deporte. Creo que el proyecto ha ido bien en cuanto a repercusión y espero que esta experiencia nos ayude en el futuro y sea algo más fácil. En Francia las empresas apuestan mucho por este deporte y creo que es importante explicar bien lo que hacemos. Si lo explicamos bien, por qué no podemos tener patrocinadores dispuestos a aportar por un proyecto bueno y competitivo. Este es mi objetivo.

E.G.: Próximo proyecto, ¿Barcelona World Race?

D.C.: Sí, seguro que sí. Intentaré hacer alguna regata antes pero el objetivo es tener un proyecto competitivo para estar delante en la Barcelona World Race. Me hace mucha ilusión participar otra vez en una regata de vuelta al mundo que salga y llegue a Barcelona. Tengo muchas ganas de hacerla, coger más experiencia y hacerlo mejor que la anterior, en la que el resultado ya fue bueno.

E.G.: ¿Cómo animarías a un aficionado a las regatas de altura y a la aventura a enrolarse en una vuelta al mundo?

D.C.: En este sentido, un buen ejemplo es el caso de Francia, donde la vela es un deporte más asentado, hay más categorías de veleros y se puede hacer navegación en solitario tanto con barcos de crucero, con Minitransat o con otras clases de barcos más grandes. Es un deporte en el cual no es fácil acceder a tener un barco, tiene un gran desgaste de tiempo y económico. Hay acceso a ayudas pero lo más importante son las ganas de cada uno. Con esfuerzo y ganas se puede conseguir.

 

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